Los verdaderos no siempre son los primeros

Si viviste tu infancia durante los años 80 o principios de los 90, seguramente una de tus caricaturas favoritas fue The Real Ghostbusters, la serie inspirada por la clásica y gloriosa película de Ivan Reitman protagonizada por Bill Murray, Dan Aykroyd, Harold Ramis y Ernie Hudson. No hay mucho qué decir, el tema de entrada está grabado en la corteza cerebral de un par generaciones:

Los Verdaderos Cazafantasmas, como se tituló la serie en México y América Latina, es una de las mejores series de dibujos animados, punto. Debemos eso a un gran equipo de escritores y animadores que combinaron genialmente esa sensibilidad pop de los 80 con un nutrido torrente de referencias a mitología fantasmagórica clásica y relatos sobrenaturales.

Ahora, si viviste tu infancia durante esos años, seguramente conociste esto y lo odiabas:

Se trata de otra serie titulada simplemente Ghost Busters, de hecho, la aclaración de “The Real” en la serie basada en la película se añadió precisamente para distinguirla de esta otra serie creada por Filmation, la casa productora de animación responsable de He-Man and the Masters of the Universe, She-Ra y Bravestarr. Desde luego, ante la gran calidad de The Real Ghostbusters y el cariño que la humanidad entera le tenía, al público general le resultó muy fácil odiar a estos cazafantasmas y acusar a esta serie de ser una copia de un concepto muy superior y realmente entrañable.

Sin embargo, la serie Ghost Busters (la del simio) no fue un intento de copiar a la película, sino que se trató de un remake de una serie cómica live-action de los años setenta. Aquí un clip:

Desde luego la versión animada de esta… cosa, fue un intento de cash-in que pretendía aprovechar el éxito de la película al confundir a los niños con el nombre de ambas franquicias. No funcionó, porque los niños, en especial los niños nerds, saben qué es lo que consumen.

Y eso es todo. Los “Cazafantasmas” del simio apestan, los Verdaderos Cazafantasmas son los mejores. Los verdaderos y mejores, sin duda, pero no los primeros.

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