Hace 38 años, Star Wars llegó al cine

Y, por supuesto, nada volvió a ser lo mismo. Aunque Jaws de Steven Spielberg se considera como la pionera del cine “veraniego”, o por lo menos la primera que se considera un éxito, no se puede imaginar esta época frente a las grandes pantallas sin Star Wars. Sin la presencia de esta película, habría sido mucho más complicado que Guardians of the Galaxy se hubiera producido, en el caso de las películas más recientes.

Sin Star Wars, también habría sido complicado el ascenso de las cientos de empresas que se dedican a comercializar figuras, tazas, prendas de vestir, modelos a escala y todo tipo de mercancía relacionada con una película. Eso sí se le debe reconocer a George Lucas, la visión de decir: la pieza más grande del pastel de los derechos de merchandising es mía. Y, más allá de eso, la de saber que la gente querría tener el muñequillo de Luke, de Han. De Chewie.

Yo no fui fan  de la saga desde el principio, desde la matriz, desde el guf. Es más, no me tocó verla en cines. Y, por ejemplo, muchos años después, cuando comenzaron los reestrenos en cines, fui a ver Imperio con una amiga y nos quedamos dormidos durante todo lo de Hoth. No las recordaba y fue todavía unos años después de salir de la universidad que me senté a verlas, una por una. Y qué divertidas son. Y qué mal me sentí por quedarme dormido ese día, porque Imperio es justo como debe ser la primera secuela en una trilogía: hay victorias para los buenos, pero también pérdidas. Hay un avance, pero todavía puedes perderlo todo. Vamos, te importa hacia dónde se va a mover la historia y qué les va a pasar a los personajes.

Y luego, llegan un montón de Ewoks. E-e-e-e-ewoks.

Con Star Wars, creo, también comenzó el largo y complicado camino hacia entender que ciertas formas de entretenimiento no son solo “para nerds”. Ese “para nerds” aderezado con una mirada desaprobatoria y comentarios degradantes, obviamente, algo que sigue sucediendo hoy, pero si vemos el lado bueno, así separamos a los farsantes de los true believers. Huyan de ese tipo de gente, pequeños.

Los ejecutivos de los estudios ya se dieron cuenta de que los espectadores pagarán por ver ese tipo de películas en el cine en cualquier época del año y ya solo les falta confiar más en los guionistas y directores que crecieron con películas como Star Wars y que entienden la idea de crear un mundo nuevo a partir de las reglas de siempre: el joven que de pronto se encuentra en el camino del héroe, el bribón que se une a su búsqueda, la princesa, el hechicero, el secuaz. El noble corcel (en forma de Halcón Milenario). Y las ganas de, simplemente, sentarte a ver una historia por un par de horas en una sala oscura, comiendo palomitas.

La celebración de Star Wars y del Día de la Toalla son un recordatorio de lo maravilloso que es el mundo para alguien que busca películas, series de TV, juegos de mesa, música, libros y videojuegos del tema que se le antoje. Para los que se compran una camiseta con los rostros de sus superhéroes favoritos o una taza con los nombres de los libros que se han considerado prohibidos en la historia. Para los que tienen una extensa colección de vinilos y mantienen la tornamesa en las mejores condiciones posibles o para los que tienen organizados sus libros por género, autor y luego, orden alfabético. Los que quieren aprender a cocinar un platillo complicado o los que se entretienen resolviendo matemáticas complejas. Para los que quieren caminar por Rapture a escondidas de los Big Daddies o los que están rogando por un 20 al lanzar el dado. O los que coleccionan estampillas. Los que conocen cada uno de los autos que salen en una película. Los que quieren quieren cantar The hills are alive, with the sound of music o los que quieren gritar WITNESS ME! Los que quieren leer una buena novela de misterio y detectives y los que prefieren un mundo lleno de parafernalia de la década de 1980 en una simulación computarizada. O los que, como muchos de nosotros, llegamos al buffet y nos encanta escoger más de una cosa.

Pasen un feliz día. Siempre.

(La imagen, por butcherbilly)

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