NBC canceló Hannibal y revivió Heroes

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Una de las quejas más recurrentes cuando vemos una nueva película o serie de TV es que “no se apegaron al material original” y “ay, se salieron del canon”. Canon schmanon, digo yo. Porque a pesar de que hubo una época en la que me quejaba de lo mismo, ya no creo en ello. Ni siquiera un poco.

Cuando empecé a ver Hannibal, lo hice con muchas reservas. De entrada, el que fuera una “precuela” de todo lo que pasa en Red Dragon, la primera de las novelas de la saga de Hannibal Lecter, era un foco rojo. Nada bueno puede salir de una secuela, porque ya sabes qué es lo que pasa después. Ya sabes quién sobrevive, quién muere, quién se queda con la chica. Porque ahí está el canon y es inamovible.

Con el primer episodio me quedó claro que Bryan Fuller no iba a seguir al pie de la letra la historia. Cambió el orden en el que pasaban las cosas, cambió las identidades de muchos personajes, expandió sucesos. Y, lo más importante, eligió un elenco que básicamente, hizo que me olvidara de Anthony Hopkins y sus ffffffffffsssssstfffff faba beans. Puso a Mads Mikkelsen, que parece más galán de película de los 70 que un psiquiatra caníbal, a Lawrence Fishburne como un Jack Crawford mucho más dinámico y a Hugh Dancy como un Will Graham atormentado y quien tiene una relación perversa con Hannibal Lecter… porque no puedes mirar a la oscuridad sin que te vea a ti mismo.

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La cinematografía de cada capítulo hacía que encontraras belleza en momentos en los que tenías que sentir miedo. Bueno, el miedo siempre estaba ahí, en realidad. Ese era otro de los efectos. Veías un “árbol” hecho de partes humanas y te parecía hermoso… pero en ese momento recordabas el asunto de “partes humanas”. Lo mismo con la comida: los displays de Hannibal le darían envidia al chef Ramsay. Los platillos te provocaban hambre. Y luego recordabas la parte de “todos están comiendo carne humana”. Y regresaba el horror.

No es que NBC sea un ente malvado. Después de todo, esto es un negocio y los ratings de Hannibal nunca fueron los más altos. Y le permitieron a la serie presentar cosas que son mucho más tenebrosas y violentas que cualquier golpiza de, digamos, Daredevil. Por otra parte, también es la misma cadena que canceló Community y Scrubs, pero que mantuvo en el aire a Heroes… y que acaba de revivirla, literalmente. Y no es que no me haya gustado, yo amé la serie, pero es muy claro que la cadena quiere reactivar una franquicia simplemente porque tiene gente con poderes y eso es lo que “todos quieren”. Y la verdad, la cuarta temporada ya era el reciclaje, del reciclaje, del reciclaje.

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A lo que quiero llegar, es que hay algunas cosas que las cadenas deberían conservar para tener algo de cred. Tienes Law & Order en 25 sabores, cosas como la terrible The Blacklist y otros shows como The Voice y todos ellos te producirán dinero, entonces conserva uno que no te va a dar tanto dinero, pero que va a hacer que la gente se quede viendo tu canal después de los créditos. Atraer al elemento nerd que se pone a diseccionar escenas y que alaba cosas como la fotografía y los encuadres. Tal vez no le cambien cuando empiece The Misteries of Laura.

Hannibal era una adaptación que solo se inspiró en los libros y que apenas esta temporada llegará a la parte de Red Dragon, la cuarta y la quinta habrían sido Silence of the Lambs y la sexta Hannibal. No sabías qué esperar y nadie está a salvo. Tiene directores invitados como Vincenzo Natali y su trama, a pesar de ser familiar, siempre resulta sorprendente. Está llena de sangre y canibalismo y cosas que obviamente no queremos ver en el mundo real, pero que en la serie son presentadas de una manera exquisita. Y, pues… te hace sentir. Miedo, asco, empatía, pero te hace sentir, algo que no puedo decir de los 3,691 capítulos genéricos de las series de procedural police drama que salen cada semana.

En fin. Yahoo!, Netflix, es su turno al bat. Salven Hannibal.

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Un comentario Añadir valoración

  1. Hannibal es una belleza, de Heroes sólo me quedo con la primera temporada, pero no es maravillosa, solo es divertida y ya.

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