¡Fuera de mi césped!: Se anunció (otra vez) un remake de Suspiria

¡Alisten los tridentes y las antorchas! El cine clásico de horror está a punto de volver a ser mancillado. En esta ocasión es el turno de Suspiria, advertencia de frase prefabricada, la obra cumbre del maestro del horror italiano: Dario Argento.

Luca Guadagnino, un dude que nadie conoce pero que una vez trabajó con Tilda Swinton, quiere rehacer la clásica película de bailarinas contra el  mal y pretende que su protagonista sea Dakota Johnson, cuya mayor aportación al séptimo arte, hasta ahora, es su papel como la chica con calzoncitos de Stanford en The Social Network.

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Para quienes no tienen idea de que es Suspiria, aquí el traíler estadounidense de 1977:

Suspiria es una de las películas de horror sobrenatural más influyentes y estilizadas y le vale madre por completo a las nuevas generaciones. Sí, es un clásico, es muy, muy buena, pero contrario a otras franquicias, es un producto de nicho, en el cual se cuentan muchas personas que, más que amar Suspiria, aman decir cosas como “Dario Argento es un gran cineasta” y, ¡pft!, no han visto más que esta película y las fotos de su hija, Asia, encuerada (y en algunos casos ni eso).

Argento tiene dos películas fabulosas: Suspiria y Opera. El resto de su cine no alcanza el cuidado estético de estas dos. Sus fórmulas son recurrentes, es cine de género; thriller, cuchilladas, fantasmas y poco más. No me malentiendan, yo amo el giallo (horror/suspenso italiano con toques macabros y sobrenaturales) y el cine de Argento en general, incluso soy fan de sus alumnos (Soavi y Barba, por citar algunos y porque soy un pinche mamón), pero sus grandes producciones no son icónicas y no se diga su periodo en el auténtico cine de serie B. I mean, nunca creó a un Freddy Krueger, no es una institución pop y nadie se va a ofender por esto, porque le importa a 10 entusiastas en todo el mundo.

Ahora, jugando al abogado del diablo, los invito a hacer el experimento de ver Suspiria con teens de 15 años o personas que no la conozcan y no le guarden aprecio al cine de género. Veo dos posibles resultados:

  1. Bostezos, cabeceos y ronquidos.
  2. Burlas y carcajadas sobre la producción como de Wes Anderson del Siglo XVII, los sets y props de unicel, la sangre marca Vinci, las actuaciones de teatro universitario, los FX del Güiri-Güiri, la música como de La Carabina de Ambrosio Gone Evil

Yo prefiero que hagan una nueva y, seguramente, inferior versión e ignorarla, a enfrentar las opiniones de los millennials que seguramente considerarían la película original como una parodia o una carta de amor a un género que se burla de sí mismo.

Tampoco se trata de algo nuevo. Hace unos años se anunció un remake que sería dirigido por David Gordon Green y tendría como protagonista a Natalie Portman, pero murió en la preproducción y, hasta donde sé, se prepara una miniserie para TV basada en la película. Como me gusta resumir siempre estos temas: cada generación tiene derecho a narrar los clásicos, es decir, leave the new shit to the dumb kids. La Suspiria original es inmadreable y allí va a seguir, nerds.

Vía Variety

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