#DíaDeLaToalla – La Guía del Autoestopista Galáctico en la radio, 1978

Llegó el día, fruds. Jupis del mundo, uníos. Bebed un detonador gargárico pangaláctico en honor al gran Douglas Adams. Por favor, cuidaos de caer en las garras de un vogón – y jamás dejad que os reciten poesía.

Pero, sobre todo, no olvidéis portar vuestra toalla hoy. ¡Es Towel Day!


Este año toca revisar la serie The Hitchhikker’s Guide to the Galaxy producida para la radio en 1978. Se estrenó en Radio 4 de BBC el miércoles 8 de marzo a las 10:30 de la noche. Aunque no fue un programa estelar y posiblemente solo un puñado de fruds sintonizaron, es un momento crucial para la saga de la Guía. De hecho, es el momento: este show marca el inicio de todo el multiverso de Douglas Adams que celebramos hoy.

Adams había escrito comedia para la BBC en años anteriores. Y cuando se le dio luz verde para hacer un programa de ciencia ficción y humor, se puso manos a la obra. Una idea estaba incrustada en su cabeza desde hacía años, cuando viajaba de mochila por Europa: una noche en Austria en 1971, stargazing después de unos morapios, se le ocurrió escribir una guía para el autoestopista galáctico. Era hora de ponerse a ello.

Y entonces surgió todo. Adams estaba obsesionado por hablar sobre la destrucción de la Tierra, aunque un personaje debía ser el idiot savant que estuviese al tanto de todo. Enter Ford Prefect. Necesitaba a un terrícola, que fuese patético pero adorable, como personaje principal. Et Adams créa Arthur Dent. Quien debía tener un interés romántico: Trillian. Y un personaje que jugara con esta tensión y fuese la contraparte de Dent, por lo que Zaphod Beeblebrox fue escrito. Otra idea que rondaba por la mente de Douglas Adams era la de un paranoid android, una inteligencia artificial tan ídem (em, inteligente, tanto que de artificial ya tiene poco) que pasa la vida deprimida: Marvin. Se necesitaban unos malosos y ahí estaban los vogones, la raza más burocrática e insensible de la galaxia (¿en quiénes se habrá basado nuestro escritor?). Y, claro, se necesitaba una voz narrativa que explicase (o lo intentase) los entresijos de un universo complejo, imbécil y sinsentido: el libro mismo, la Guía titular.

El programa piloto estaba listo para el verano de 1977. Funcionó tan bien que una serie completa fue comisionada para comenzar la primavera siguiente. Se escribieron y grabaron seis episodios en estéreo. El tema musical fue el ridiculísimo “Journey of the Sorcerer” de The Eagles; fue elegido por Adams por la inclusión de un banjo que, según él, iba como anillo al dedo (pun intended) con la imaginería del autoestopista.

El cast incluía a Simon Jones, Geoffrey McGivern, Susan Sheridan, Mark Wing-Davey, Stephen Moore, Richard Vernon y Peter Jones. Y el culto por la guía comenzó y ya nadie pudo detenerlo.

Repleta de humor absurdo y filosofía profunda, la serie se hizo cada vez más popular. La aguda escritura de Douglas Adams no podía quedarse en programas nocturnos, por más que fuese la BBC. El siguiente paso fue, claro, novelar el guion de radio y abrir las mentes de millones de jupis en el mundo que querían saber la respuesta a la vida, el universo y todo lo demás.

Hoy, la Guía es un punto clave de la cultura pop. Y todo comenzó como programas de media hora en la radio.

En 1978, se grabaron otros seis episodios. La serie continuó hasta 1984 con algunos especiales de Navidad, nuevos personajes, situaciones, planetas y cubetadas de humor corrosivo. En 1981 se grabó una serie para la televisión y en 1992 Douglas Adams completó la “trilogía de cinco libros”. Una saga histórica.

Sin embargo, la (muy precoz) infancia del fenómeno de la Guía se encuentra en estos primeros seis episodios, que luego fueron lanzados en disco de vinilo, cassette y CD. Mucho de este material puede encontrarse por suerte en línea y siguen tan vigentes como en marzo de 1978. Porque en una escala universal, ¿qué tanto son casi cuarenta años?

Si respondiste a esta última pregunta con “42” sin importar que la aritmética te contradiga, enhorabuena, eres un frud que de verdad sabe dónde está su toalla. Eres uno de los nuestros.

C/S.

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