#Expo67 – 50 años. Una introducción

El jueves 27 de abril de 1967, se inauguró en Montreal, Quebec, Expo 67.

Con el motto “El hombre y su mundo”, la feria mundial de categoría-uno comenzó sus seis meses de actividades en los que participaron 60 países. Considerada la exposición universal más importante del siglo XX, recibió 50 millones de visitas, le dio a Montreal membresía permanente en el club de las grandes metrópolis y oficializó la revolución de los años 60. En estética, filosofía, apertura y hasta economía, la Expo 67 sentó un precedente para occidente, tanto como lo hizo Sgt. Pepper en la música pop o 2001: Odisea del espacio en el cine – todos estos hitos contemporáneos.

Canadá celebró su centenario con el evento cúspide de la era moderna. Fueron seis meses en los que el diseño, la arquitectura, la tecnología, el arte, la cultura, la moda, la música y la gastronomía fueron el centro de gravedad de un mundo cosmopolita y abierto al asombro.

Pero el proyecto no nació fuerte ni se consolidó con facilidad. Desde que se ganó la sede en 1962, Montreal tuvo que bregar en serio. El alcalde Jean Drapeau luchó contra propios y extraños para lograr que la feria internacional se llevase a cabo y fuese un éxito. Canadá veía con escepticismo un evento así – pero ya sabemos que los québécois tienen su manera de hacer las cosas y sus visiones particulares.

El sitio de la Expo fue el primer problema. Montreal no era la urbe que es ahora (de hecho, fue aquí que nació la Gran Ciudad) y, junto a la Isla Sainte-Hélène, se tuvo que construir una isla artificial más para poder albergar todo el conjunto de edificios, explanadas y facilidades para la feria; así se creó la Isla Notre-Dame en las aguas del río Saint Laurent. Se adaptó también la península artificial de la Cité du Havre.

En estos terrenos sucedieron historias que marcaron a todos los habitantes de Montreal, a los expositores y a los visitantes. En un entorno de space age y modernidad a ultranza, personas de todo el mundo coincidieron para celebrar a la humanidad. Fueron días de pruebas de la última tecnología, de exposiciones artísticas, de presentaciones de performance, de declaraciones y manifestaciones políticas, de intercambio cultural, de gastronomía sofisticada, de la ropa más maravillosa jamás vista. Las más grandes celebridades estuvieron allí. Los políticos, los músicos, los artistas, los científicos. Todos mezclados en una verbena universal muy colorida y, sí, algo contradictoria.

Fue, sobre todo, una celebración de la posibilidad. Era una época que, a pesar de todo, se permitía el optimismo. Fue un pequeño simulacro de un mini-mundo global que intenta comprenderse, convivir y admirarse. Las naciones que participaron cuidaron presentarse con su mejor cara, ajuareadas con sus mejores rasgos; a partir de la diferencia, surgía la empatía.

Si bien una expo no tiene una influencia política definitiva, sin duda abrió las mentes de muchas personas hacia un mundo que podía ser diverso e incluyente, comprensivo y presto al asombro. La idea de reforzar la identidad propia al confrontarla amistosamente con otras para aprender y consolidar el entendimiento internacional, parecía validar el proyecto. A veces son estos los gestos que cuentan.

Cincuenta años después, Expo 67 sigue siendo un tema imprescindible. Abarcó tanto y de tan diversas maneras que resulta apasionante; a su alrededor ocurrieron tantas historias, que no hay casi área de interés humano que no haya sido tocada por ella. De sus maravillas arquitectónicas y de diseño al debate ético y ecológico, de la convivencia cosmopolita a los boicots y las tensiones políticas, la feria mundial más célebre del siglo pasado -en cierta manera- no terminó con su clausura en octubre de 1967.

En esta serie de textos exploraremos, desde el privilegiado e hiperinformado siglo XXI, lo que sucedió en aquel lugar, en aquellos años. Desde la distancia temporal y geográfica intentaremos relatar un fenómeno fascinante, idealista y repleto de trivia, historias y todas esas cosas que el mundo valga un poquito la pena.

Más, pronto.

Continuará.

C/S.

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