Mike Haggar: Toda la fuerza de la democracia

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Este homenaje a Mike Haggar ya lo había publicado en mi anterior blog, pero me gusta y decidí reciclarlo.

Si hay un personaje de videojuegos que pueda asociarse con la palabra “carisma” se trata, sin duda, de Mike Haggar, el único héroe electo democráticamente por su pueblo que reparte justicia un súplex a la vez. Haggar es el protagonista de la franquicia Final Fight, otra de esas glorias de finales del Siglo XX que debemos a Capcom.

La historia de Mike Haggar comienza, curiosamente, en un juego distinto al que protagoniza. En 1987, Capcom intentó revolucionar la industria de los videojuegos con Street Fighter, un ambicioso concepto que transformaría los juegos de lucha y artes marciales… Años después… Con Street Fighter II, porque la primera parte fue terrible, pero esa es una historia para otro momento. Street Fighter fue una gran idea con una pésima ejecución, no obstante, tuvo un considerable éxito comercial por el bajo costo que tenía la placa del juego, lo que provocó que se encontrara presente en prácticamente todas las salas de arcade del hemisferio norte.

Capcom reconoció el potencial de la propuesta de Street Fighter y el appeal de los personajes presentados, aspectos que, aunados a las buenas ventas del juego a pesar de su mala calidad, llevaron a la empresa a planear una secuela titulada Street Fighter ’89. Este proyecto aprovechaba el planteamiento de las peleas callejeras y los enfrentamientos entre distintas artes marciales, pero en lugar de ser un juego de combate uno a uno, se convirtió en un juego en la modalidad que hoy llamamos beat’em up o brawler; se trataba, ni más ni menos, del juego que posteriormente conocimos como Final Fight. Esta relación de origen explica el porqué ambas series se desarrollan de manera interconectada hasta nuestros días

Final Fight es un juego en el que reside el espíritu de los 80; su historia encaja perfectamente junto a las películas de acción de Steven Seagal, Chuck Norris o Jean Claude Van Dame. Así va la cosa: Mike Haggar es el alcalde recientemente electo de Metro City, una ciudad infestada por el crimen en todos sus estratos. Para obligar a Haggar a cooperar con sus actividades, la organización criminal Mad Gear secuestra a su hija, Jessica, pero no contaban con que Mike es un exluchador con cojones tamaño Everest. Fuera corbata, fuera camisa y el alcalde mismo sale a las calle de Metro City para combatir al crimen con piledrivers, qué más. A Haggar le acompañan Cody, el novio de Jessica y Guy, un amigo convenientemente entrenado en ninjitsu.

 

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Algunos mamarrachos de la pandilla Mad Gear.

No se puede pedir más. Eso es una historia, eso es un jodido juego. Tres héroes peleando a puños contra un ejército de malhechores. Claro, las cosas se ponen muy interesantes con la variedad de enemigos que aparecen: gigantescos mullet-heads, punks transexuales, traileros samurái, militares expertos en demoliciones… Deliciosa locura. Muchos de los personajes de Final Fight estaban inspirados en luchadores de la WWF de aquella época como Bret “Hitman” Hart, Bam Bam Bigelow, André The Giant, Ultimate Warrior, entre otros.

Jesse Ventura como Blain en Predator, 1987.

El propio Mike Haggar fue inspirado por un luchador de la vida real, el mismísimo Jesse Ventura, cuyas similitudes con Haggar no se limitan a su bigote y profesión; Ventura tuvo una exitosa carrera política que comenzó con la alcaldía de Brooklyn Park en Minnesota, para posteriormente convertirse en gobernador de ese estado. Jesse Ventura también participó como actor en películas de acción como Demolition Man, The Running Man y, por supuesto, Predator, donde encarnó esa entrañable montaña de testosterona mascatabaco conocida como Blain.

El clásico Mike Haggar.

Pero Final Fight no sólo era carisma; su parte técnica brillaba por sus extraordinarios controles, fondos detallados, sus sprites (gráficos de los personajes) enormes y un apartado sonoro muy logrado en voces, efectos y música. Fue, sin duda, el mejor juego del género en su momento, honor que mantuvo durante años.

Hoy día el género beat’em up está prácticamente desaparecido, aunque hemos podido ver a Mike Haggar en otros juegos como las dos secuelas que Final Fight tuvo en Super Nintendo y los posteriores juegos de la franquicia, Final Fight Revenge y Final Fight Street Wise. También aparece en un juego de lucha libre de arcade llamado Saturday Night Slam Masters, ubicado cronológicamente antes de convertirse en alcalde de Metro City. Recientemente vimos un homenaje a este personaje en Street Fighter IV, donde Zangief podía utilizar el clásico atuendo de Haggar. Una nueva versión jugable del personaje llegó por fin con Marvel vs. Capcom 3.Pero Final Fight no sólo era carisma; su parte técnica brillaba por sus extraordinarios controles, fondos detallados, sus sprites (gráficos de los personajes) enormes y un apartado sonoro muy logrado en voces, efectos y música. Fue, sin duda, el mejor juego del género en su momento, honor que mantuvo durante años.

Haggar en Saturday Night Slam Masters.

Mike Haggar representa lo mejor de ese diseño arquetípico/esterotípico de los 80 que funciona tan bien. Así como con los 8 personajes originales de Street Fighter II, ves a este tipo, su indumentaria, actitud y lo entiendes como una declaración de intenciones, sabes de qué va y lo compras igual que el hombre-bestia de Brasil, el militar überamericano o el hinduista místico. ¿Alcalde luchador destructor del crimen? Sí. Siempre sí.

Final Fight:

Saturday Night Slam Masters:

Marvel vs. Capcom 3:

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