Música nueva (de grupos clásicos) que debes escuchar: Cheap Trick – We’re All Alright!

en

I
¿Es Cheap Trick la última gran banda norteamericana?

a) Argumentos a favor: Una carrera casi ininterrumpida, consistente como ninguna (sí, hay algunos álbumes no tan brillantes por ahí, pero grandes canciones siempre). Una destreza musical –y vocal– a prueba de balas… y del tiempo. Una discografía con, al menos, cinco álbumes indispensables en cualquier colección que se jacte de serla y al menos –siendo pesimistas– un hit por placa sin falta desde 1977.

Ya no viven de sus rentas como otros, no explotan la nostalgia por el pasado ni aprovechan su estatus de recién ingresados al Salón de la Fama del Wokandwoe para hacer caja. De hecho, entraron en una dinámica que pocos grupos hoy adoptan: en año y medio han lanzado dos discos de material nuevo e inédito, ambos con una calidad notable.

La alineación original del grupo casi permanece intacta: ya no toca con ellos Bun E. Carlos, el baterista (aunque se les unió en el concierto de inducción al Hall of Fame) y lo hace en su lugar Daxx Nielsen, hijo de Rick, guitarrista principal. Robin Zander y Tom Petersson completan esta alineación clásica responsable de tantas canciones memorables que uno se pregunta por qué no son unos llenaestadios colosales, cuando es claro que en un mundo ideal así sucedería.

b) Argumentos en contra:



Está bien, tal vez sea muy parcial a la causa
de Cheap Trick. Disculpe usted, lector, e inserte
sus propios argumentos en contra aquí:
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Mientras, una canción (el primer adelanto de We’re All Alright!, Big Machine Records, 2017) para acompañar su cavilación – y convencerle:

II
We’re All Alright! es el decimoctavo disco de estudio de Cheap Trick. Y, como sus grandes obras, demuestra que el nombre del grupo es irónico: hay tanta maestría y poder que sólo puede ser así. Para los que consideran a la banda el estandarte más visible del power pop, este disco es más lo primero que lo segundo y el lado A (si hablamos en esos términos) se acerca más al hard rock; si la guitarra de Rick Nielsen siempre ha sido acrobática, en este caso es casi de fisicoculturismo. Con todo, se nota inspirado en guitarristas como Dave Davies o Pete Townshend, por lo que el disco nunca se sale de madre, a pesar de que por momentos parece al borde de la locura sónica. “Long Time Coming”, “Radio Lover” (compuesta en 1997, inédita hasta ahora) y “Lolita” suenan gigantes.

Cheap Trick suena más poderoso que muchas bandas de mozuelos. Hay más enojo, más agallas y más volumen que en mucha de la música actual. ¡Y sin perder el potencial de sonar en la FM!

El lado B es el pop en el power y es donde gana Cheap Trick: sin bajarle a los amplificadores, temas como “She’s Alright”o “The Rest Of My Life” nos regresan a su época de titanes (ya saben: big in Japan, en Budokán, las guitarras Hamer de Nielsen, la policía del sueño…), “Floating Down” es un expermento interesante y “Brand New Name On An Old Tattoo” podría ser un hit de rock pesado pero con estribillo pop.

(Aquí hay que aclarar algo: la versión definitiva parece ser la deluxe, con tres bonus tracks imprescindibles. “Blackberry Way” es una excelente versión a The Move, “Like A Fly” va perfecto con la primera parte del álbum y “If You Still Want My Love” podría caber en cualquiera de los discos clásicos).

III
¿Es Cheap Trick la última gran banda norteamericana? Si no lo es, qué cerca está. A un guitarrazo, a un aullido, a una línea de bajo, a un golpe de tambor. A casi nada.

C/S.

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